Wednesday, October 04, 2006

Depositos Fiscales y Zonas Francas

A continuación presentamos una breve reseña sobre dos conceptos importantes para sus actividades de comercio exterior: los depósitos fiscales y las zonas francas. A grandes rasgos, ambos conceptos pueden parecer similares. Sin embargo, su utilización cubre necesidades diferentes y responde a distintas circunstancias.
En el caso de los depósitos fiscales, su uso es una etapa casi ineludible en la operatoria de comercio exterior. Desde su concepción como extensión territorial de la zona portuaria, el depósito fiscal es el destino casi obligatorio de mercadería a ser importada o exportada. Así, representa un lugar familiar común a toda empresa que realiza operaciones de comercio exterior.
El uso de la zona franca es una decisión más bien estratégica que operativa. La zona franca permite no sólo mayores tiempos de almacenaje, sino que además ofrece la posibilidad de realizar despachos parciales a plaza de la mercadería, y hasta de desarrollar actividades comerciales, de servicios e industriales, lo que puede transformar a la zona franca en un área donde su empresa posea su base de operaciones industriales. Todo esto sin pagar impuestos ni derechos aduaneros.
A continuación le ofrecemos más información de estos conceptos que usted, como operador de comercio exterior, no puede ignorar.
Depósitos fiscales
Los depósitos fiscales son espacios ubicados en la zona primaria aduanera, generalmente dentro de los límites del puerto. Originalmente, su nacimiento se debió a la falta de espacio en las zonas portuarias para la ubicación de mercaderías. Los depósitos fiscales están bajo la supervisión de la Dirección General de Aduanas.
Las empresas que ofrecen el servicio de depósito fiscal se ocupan básicamente de la recolección de cargas en terminales portuarias y su almacenaje a la espera de su despacho aduanero. La mercadería ingresada a un depósito fiscal puede ser almacenada libre de impuestos por un período específico de tiempo (máximo 15 días renovables), al final del cual la mercadería queda en rezago, o disponible para la venta.
En general, todo importador debe contratar un servicio de depósito fiscal (a no ser que libere la mercadería en frontera). Para esto, es importante tener en cuenta la diferencia en costos que ofrece cada compañía-depósito. Estos costos incluyen conceptos tales como estadía, almacenaje e ingreso de datos al Sistema Informático María, entre otros.
Haga clic aquí para acceder a una lista de algunos depósitos fiscales actualmente en operación en Buenos Aires.
Zonas francas
La zona franca, a diferencia del depósito fiscal, es un ámbito del territorio considerado como excluido del territorio aduanero argentino donde las mercaderías no están sometidas al control aduanero habitual. Allí, la entrada y salida de mercadería no están gravadas por impuestos ni tributos aduaneros. La autoridad aduanera que controla la mercadería considera a la misma como si estuviese almacenada en un tercer país; por lo tanto, los productos que ingresan son susceptibles de ser inspeccionados con el solo propósito de clasificarlos por tipo y cantidad.Las zonas francas ofrecen numerosas ventajas a los importadores. Fundamentalmente, este privilegiado sistema permite a los importadores mejorar sus flujos de caja demorando el pago de impuestos y derechos aduaneros. En otras palabras, la mercadería goza de status libre de impuestos hasta que entra en el territorio aduanero argentino. Además, ésta puede ser liberada parcialmente a plaza, de acuerdo con la demanda del mercado, por lo que los usuarios de las zonas francas pagan los derechos aduaneros e impuestos sólo sobre la mercadería vendida que saldrá de la zona franca, neutralizando así los costos financieros de mantener su stock nacionalizado en el territorio aduanero. Como ventaja adicional, los servicios (gas, agua, electricidad) están exentos del pago de impuestos nacionales.
Dentro de la zona franca, la mercadería puede ser objeto de controles de calidad, cambio de embalaje, división en bultos y cualquier otra operación que mejore su presentación comercial y/o facilite su transporte.
Por otro lado, la entrada de la mercadería a la zona franca no implica que su destino final sea el consumo. Los bienes pueden ser transformados para agregarles valor y ser re-exportados a cualquier parte del mundo sin pagar ningún derecho aduanero o impuesto.
Por último, los usuarios de las zonas francas pueden exhibir sus productos en sus propios showrooms dentro de la zona franca, facilitando así sus actividades de marketing y ventas.
Las mercaderías pueden quedar en la zona franca por un período máximo de cinco años.

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